Cómo elegir bien un campamento de verano para niños

Elegir un campamento de verano para un hijo puede ser una tarea complicada, difícil y, en algunos momentos, hasta abrumadora. Y es que hay infinidad de opciones y, como resulta lógico, la intención de los padres siempre es ofrecer el campamento que mejor se ajuste a los gustos del pequeño y, por supuesto, el que ofrezca seguridad, actividades adaptadas a la edad del niño y a sus habilidades físicas.

Desde Aventurama Madrid, empresa especializada en la organización de campamentos de verano, nos dan algunos consejos con los siguientes pasos que describimos a continuación:

Paso 1.- Hablar con el niño o la niña. Conocer de antemano si el pequeño está a favor de ir a un campamento nos permitirá ahorrarnos renuncias, rabietas, estados de ansiedad o hasta un sentimiento de nostalgia cuando todo esté en marcha. El momento más recomendado para hablar con el niño del plan de ir a un campamento es, sin duda, las horas de la noche, antes de irse a la cama y cuando pueda estar más tranquilo y receptivo. Es importante también que al pequeño se le formulen las preguntas adecuadas sobre el tema y que comprenda las implicaciones de cada una de ellas. Ésto es, abordar cuestiones como qué tipo de campamento es el que resulta de su preferencia, cuánto tiempo le gustaría quedarse en él y en qué experiencias le gustaría participar. El abordaje del tema ha de ser en todo momento positivo, al tiempo que hay que quitar toda sensación de obligación.

– Paso 2. Elegir el campamento. Con la información de las preferencias del niño, lo siguiente es elegir el lugar más adecuado. Para ésto, no está de más preguntar a amigos, familiares y a vecinos y conocer cómo lo pasaron sus hijos y qué valores les transmitieron. Internet y sus foros también puede ser un buen punto de apoyo para descartar o incluir opciones de campamentos. Como consejo añadido, no hay que dejar a un lado en ningún momento el espíritu crítico sobre las condiciones del campamento cuando, como es natural, se desea lo mejor para un hijo.

– Paso 3. Conocer el programa del campamento. Cada campamento de verano tiene su programa particular, su filosofía, y conocer qué actividades se realizan y cómo se estructura el tiempo es algo que no hay que olvidar a la hora de analizar la opción más adecuada. Algunos programas ponen su énfasis en las actividades de grupo, otros, en cambio, se centran más en una amplia variedad de actividades bastante individualizadas. También hay campamentos cuyas actividades se basan en los deportes y resultan muy competitivos, otros, por contra, proponen encuentros con un perfil más académico y los hay por supuesto que tienen ofertas mixtas que resultan combinaciones perfectas.

– Paso 4. Confirmar que el campamento reúne todas las exigencias legales  (Ver. http://www.injuve.es/sites/default/files/9138-06.pdf). Nos referimos a la cobertura de los seguros, a que esté reconocida su actividad por la comunidad autónoma o por un organismo afín de carácter público y que la información sobre ese reconocimiento esté debidamente actualizada. Es igualmente fundamental conocer la titulación de los monitores y socorristas, su número, las condiciones que se relacionan con la atención médica, las de seguridad, los regímenes de transporte y de las salidas concertadas y los protocolos de intervención en caso de emergencias. Informarse en Internet sobre lo que se dice del campamento que es de nuestra preferencia, nos puede proporcionar más información útil.

– Paso 5. Condiciones especiales. Si el niño o la niña necesitan de condiciones especiales para su estancia, es básico saber cómo se van a atender en el campamento de verano. Hablamos de alergias, de intolerancias alimentarias, y, en su caso, de ayudas a la discapacidad.

– Paso 6. Condiciones de la convivencia. Hay que preguntar por las normas del campamento elegido, por sus códigos disciplinarios, por la rectitud con la que se llevan a cabo las faltas de los pequeños y, especialmente, por la forma en la que se traslada la justicia a la comunidad del campamento. Si se hace huyendo de críticas innecesarias que puedan llevar mal niños tan pequeños. Y conocer el grado de asertividad con el que se lleven estos temas.

– Paso 7. Reunión con la dirección. Un último paso puede, o, más bien, debe ser el de reunirse con el responsable del campamento de verano, quién debe proporcionar respuestas a los puntos recogidos anteriormente.

Como se puede ver, se trata de conocer las condiciones en las que el niño o la niña van a disfrutar de lo que puede ser uno de los momentos más recordados de su infancia.

Feliz campamento de verano.

La eduación de los hijos y hábitos saludables para los niños

La educación de los hijos es una tarea integral a la que deben consagrarse los mejores esfuerzos. Enseñanza, guía, acompañamiento y disciplina, entre otras, son palabras que, sin dudas, deben figurar constantemente en el vocabulario parental, aunque para que redunden en un beneficio efectivo, no pueden reducirse a meros enunciados, sino ser validadas con el ejemplo. Por mucho que intentemos transmitir a nuestros hijos la importancia de la lectura, por ejemplo, ese sabio consejo caerá en saco roto a menos que nosotros mismos seamos lectores activos, capaces de transferir esa experiencia. Los niños pequeños toman como modelos a sus padres y tienden a repetir sus actitudes, acciones y creencias. Si deseamos criar hijos saludables emocional, psicológica y físicamente, nuestras vidas deben ser el principal testimonio de lo que anhelamos para ellos. Por otra parte, siempre que hablamos de educación es necesario recordar que lo que se pretende inculcar debe estar regido por la constancia para que logre ser incorporado con éxito. Es por ello que los hábitos –conductas que se adquieren al ser practicadas reiteradamente- ocupan un rol protagónico en la formación de los niños. Repasemos algunas de las buenas costumbres que contribuyen a la calidad de vida de los pequeños.

Educar a los hijos

Alimentación equilibrada

En el blog “Adelgaza saludablemente” especializado en la obesidad y sus tratamientos, nos dejan muy claro cómo la alimentación es un pilar fundamental de la salud que debe ser considerado desde muy temprana edad. Es imprescindible que los niños se acostumbren a una dieta variada que contenga todos los nutrientes necesarios. La armonía entre las proporciones de proteínas, hidratos de carbono y grasas debe ser respetada por difícil que pueda resultar en aquellos casos en los que los pequeños solo quieren comer sus platos favoritos y se resisten a incorporar ciertos alimentos. Es importante el consumo diario de frutas y verduras de distintos colores, ya que las tonalidades representan los diferentes aportes vitamínicos que contienen cada una de ellas. Los cereales, el pescado, las carnes rojas algunas veces por semana y las legumbres tampoco pueden faltar. La comida rápida, la bollería y los productos azucarados deben limitarse al máximo, así como establecerse horarios fijos para la alimentación. Enseñarles a los niños a considerar el agua como la bebida más importante es una medida muy acertada que los ayudará en su crecimiento.

Actividad física versus tecnología

Es común que los niños disfruten viendo la televisión o transcurriendo horas frente al ordenador, cuando son mayores, aunque estos hábitos son dañinos si se desarrollan en exceso. Sin embargo, es posible enseñarles a divertirse de una manera más saludable, ofreciéndoles alternativas. La práctica de deporte y el juego son actividades que si se realizan al menos durante una hora diaria, brindan numerosos beneficios físicos y psicológicos, mejorando, incluso, el rendimiento escolar. Se trata también de entretenimientos que pueden ser compartidos en familia, lo que supone un provecho extra. Llevar a pasear el perro, organizar una caminata durante el fin de semana y dedicarse a arreglar el jardín son algunos ejemplos de cómo padres e hijos pueden disfrutar de la actividad física de manera simple y en amorosa compañía.

Descanso reparador

El sueño es fundamental para que los niños se desarrollen convenientemente. Cuando las horas necesarias de descanso son respetadas, estaremos en presencia de pequeños de carácter agradable, con buena memoria, capaces de concentrarse y de desempeñar sus actividades diarias, incluso las escolares, adecuadamente. Los niños de entre 5 y 12 años deben dormir alrededor de 11 horas diarias y cuanto más pequeños, más tiempo de descanso requieren. Si bien pueden existir, por diferentes motivos, alteraciones en los patrones del sueño que deben ser atendidas por los especialistas en la materia, es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos costumbres saludables al respecto. En este tema, el hábito también es de gran importancia, permitiendo incorporar rutinas nocturnas que deben ser cumplidas cada día. Establecer un horario fijo para ir a la cama, propiciar un ambiente relajado y evitar actividades previas estimulantes son prácticas que contribuyen a que los niños logren un descanso reparador.