Medidas de la Reforma Laboral que te ayudarán con la conciliación familiar

 
La última Reforma Laboral trató de ocuparse de una de las cuestiones que más preocupa a los españoles, sobre todo de aquellos trabajadores que se encuentran entre los 25 y los 40 años. Y es que, aunque no sea la primera vez, parece que el poder legislativo y ejecutivo del país ha abordado en profundidad el tema de la conciliación familiar. Para que te resulte más claro en qué puede serte de utilidad, aquí vamos a explicarte las medidas más interesantes respecto a esta materia.

El permiso de paternidad

El uno de enero de 2017 el permiso de paternidad pasó a ser, de las dos semanas recogidas anteriormente, a un mes. Por supuesto, se trata de un derecho retribuido bajo las mismas condiciones que el de maternidad, por lo que los beneficiarios cobrarán el 100 % de su base reguladora durante ese tiempo.

Para poder disfrutar de él, el único requisito exigido es estar afiliado a la Seguridad Social y haber cotizado, al menos, 180 días durante los últimos 7 años o 360 días durante toda la vida laboral. Además, en el supuesto de que se esté cobrando el desempleo, este se aplaza para empezar a percibir el de paternidad.

El permiso de maternidad

El permiso de maternidad también ha sido abordado por la Reforma Laboral. En general, las condiciones para disfrutar de las 16 semanas contempladas en él son las mismas que las explicadas anteriormente respecto al de paternidad, salvo por dos excepciones. Y es que, cuando la mujer que tenga el bebé sea menor de 21 años, no se le exigirá ningún período de cotización. Asimismo, si tiene entre 21 y 26, este se reduce a 90 días.

En caso de que no entre en esos supuestos y no tenga el tiempo suficiente cotizado para cobrar la prestación, tendrá derecho al abono del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) durante los 42 días naturales posteriores al parto. Este plazo será ampliable en 14 días si es madre de familia numerosa, monoparental, si tiene un parto múltiple o si ella o el hijo padece alguna discapacidad.

El permiso de lactancia

El nuevo texto recoge el derecho de las madres de hijos menores de nueve meses a disfrutar de una hora de ausencia en su trabajo por cada ocho horas que desempeñen en él. Además, si lo desean, podrán fraccionarla en dos mitades. En caso de que se haya producido un parto múltiple, este período se incrementará exponencialmente. También hay que decir que es la mujer la que decide en qué momento quiere disfrutar de la pausa, la cual puede ser acumulada en días de permiso una vez finalizada la baja de maternidad.

Seguridad para lactantes y embarazadas

España ha adoptado, en materia de seguridad para lactantes y embarazadas, las recomendaciones marcadas por la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Entre ellas cabe destacar, por ejemplo, la prohibición de realizar horas extraordinarias a las madres y de desempeñar el turno nocturno. También quedan exentas de tareas que impliquen empujar o levantar grandes pesos. Por si fuese poco, si su anterior empleo pudiese representar algún peligro para su salud, deberá ser trasladada a otro puesto que no sea perjudicial y sin sufrir reducciones de salario.

Reducción de la jornada de trabajo

La Reforma Laboral también contempla el derecho de las madres y los padres a reducir la duración de su jornada de trabajo. En concreto, a este se pueden acoger aquellos que estén al cuidado de niños menores de 8 años, si bien es cierto que vendrá acompañado de la proporcional reducción del salario. Como máximo, esta reducción puede ser de hasta un 50 % del total.

Para que una persona pueda acogerse a este derecho deberá contar con una antigüedad en la empresa superior al año. Por cada hijo se establece un plazo de duración de entre 4 y 36 meses que son acumulables hasta un máximo de 5 años. Eso sí, es muy importante diferenciar entre reducción de jornada y adaptación del horario de trabajo, ya que no es lo mismo.

Adaptación de la jornada de trabajo

Este derecho hace referencia a la petición que un padre o una madre puede hacer a la empresa para que adapte su horario sin necesidad de reducir el número de horas que pasa trabajando y, por lo tanto, sin sufrir una bajada proporcional de salario. En muchas ocasiones, las dos partes llegan a un acuerdo pero, en otras, es necesario pleitear ya que algunas empresas no suelen estar muy por la labor. En estos casos, los jueces suelen atenerse a lo previsto en el convenio colectivo que rija la profesión en cuestión.

Excedencias

Aunque una excedencia laboral puede solicitarse por muchos motivos, si se hace por haber sido padre o madre tiene un especial reconocimiento. Por ejemplo, esto se traduce en que el trabajador tendrá la garantía de que la empresa está obligada a guardar su puesto durante un año, por lo menos. Además, si ese tiempo se va a destinar al cuidado de los hijos, cotizará a la Seguridad Social hasta un máximo de 2 años.

Ayudas para los trabajadores autónomos

Si para un trabajador asalariado compaginar su empleo con la maternidad o la paternidad ya es complicado, cuando se habla de un autónomo todavía lo es más. Por suerte, la ley ha empezado a reconocerles algunos derechos sociales, como el de disfrutar del permiso retribuido por circunstancias de paternidad o maternidad. Los requisitos exigidos son los mismos que para los trabajadores por cuenta ajena.

Es importante hacer hincapié en que, para disfrutar de este derecho, el trabajador autónomo debe rellenar un formulario en el que detallará las actividades laborales realiza. En el caso de que disponga de un establecimiento abierto al público, también tendrá que informar acerca de qué va a suceder con él durante el tiempo que estará de baja. Por ejemplo, si lo cerrará o si contratará a otra persona para que lo lleve. Es de vital importancia que toda la documentación sea entregada en la oficina que corresponda de la Seguridad Social en un plazo máximo de 15 días hábiles después del parto.

Abogados de familia: las consultas y la casuística más habituales

En nuestro blog relacionado con la familia y la infancia es habitual recibir consultas sobre problemática legal que afectan de una u otra forma a la familia y los niños. Ya hemos hecho referencia en algún otro artículo a los abogados del despacho G. Elías y Muñoz a quienes hemos efectuado la pregunta de cuáles son las consultas que reciben con más frecuencia en relación a la familia. Los abogados de familia están especializados en divorcios con hijos o sin ellos y en herencias para dar cobertura y apoyo a las necesidades de asistencia jurídica y legal de las partes. Si tiene alguna duda sobre qué tipo de asuntos puede defender un abogado de familia, éstas son algunas de las preguntas más frecuentes que se les suele plantear. Detrás de esas cuestiones, hay lo mejor, asesoramiento legal y, en su caso, una defensa profesional.

Vamos con esas dudas más frecuentes que se plantean a los abogados de familia y unas cortas introducciones para la solución de los temas:

– Si es conveniente o no hacer testamento. Es conveniente, porque se protege, por ejemplo, al cónyuge viudo que puede quedar por ley más desprotegido.

– Si un testamento y una declaración de herederos es lo mismo. La respuesta es no. Un testamento nombra a herederos, una declaración establece una relación de personas con derecho a una herencia aún sin haberse hecho ningún testamento.

– Si se tiene derecho a una pensión de viudedad que disfrutar relacionada con una pareja fallecida de la que se ha divorciado. La respuesta es que los beneficios de la pensión tienen en cuenta el tiempo que se ha convivido con el difunto.

– Si no se tiene propiedad alguna, ¿es conveniente hacer un testamento?. Sí, aun sólo por tener dinero en el banco.

– Si se disfruta una patria potestad conjunta pero la ex pareja no cumple nunca el régimen de visitas ¿se puede solicitar que se le retire la patria potestad?. En casos excepcionales, sí, pero lo habitual es que los ajustes de los periodos de visita se hagan a través de los juzgados porque representan modificaciones incluidas en las sentencias de divorcio que son de obligado cumplimiento.

– Si se pueden cambiar las disposiciones incluidas en las sentencias de divorcio. Sí, sólo cuando las condiciones bajo las que se acordaron se hayan modificado sustancialmente, y, por tanto, dejen de tener sentido.

– Si existe una vivienda en alquiler que disfrutaba la pareja posteriormente divorciada ¿quién debe continuar disfrutándola?. La respuesta es la persona que aparezca en el convenio regulador de la sentencia de divorcio.

– Si hay una edad para dejar de abonar la manutención de los hijos. La respuesta es que con la mayoría de edad no se cierra el periodo de aportación para este fin. En cualquier caso, las necesidades, de haberlas, guardarán relación con la proporción de los ingresos de la parte y de las necesidades reales de los hijos.

– Si hay que abonar gastos por el inicio del año escolar, ¿quién los paga?. La respuesta es que se trata de contribuciones no habituales que son ineludibles y que deben abonarse a partes iguales por ambos progenitores.

– Si se produce un incumplimiento del régimen de visitas por parte de alguno de los progenitores. Lo habitual es hablarlo para que se pueda solucionar el contencioso, si no fuera así, y tuviera justificación, habría que pedir una modificación del régimen de visitas.

– Si no se abona la pensión alimenticia cuando el hijo o la hija estén con un padre que debería hacerlo se considera incumplimiento de sentencia. Y, por tanto, es delito.

– Si un hijo tiene un accidente mientras está de vacaciones con un progenitor, ¿se habrá de llamar al otro para advertirle de lo sucedido y tomar decisiones?. La ley sólo contempla decisiones conjuntas en situaciones de gran trascendencia. Lo normal es que las decisiones sobre atenciones médicas puntuales se puedan tomar sin consultar.

– Si se atienden con preferencia a las demandas de los padres para pasar días festivos señalados como los días del padre o de la madre o los de cumpleaños o Navidad. El convenio regulador debe incluir el régimen de visitas ordinario y es aconsejable que también el de las extraordinarias.

En cualquier caso, lo más razonable es acudir a una negociación en pie de igualdad para cuadrar fechas. Si no fuera posible, se podría pedir también una modificación en el convenio regulador del divorcio.

Estas y otras cuestiones son asuntos que ven, estudian y defienden los abogados de familia en este país.

La Familia tras la ruptura matrimonial

Familias ensambladas son las que resultan de un fenómeno cada vez más común en nuestros días: la ruptura de un matrimonio, por separación, divorcio o abandono, y la adaptación de los hijos a esa nueva realidad que, en general, les sobreviene contra su deseo.

Esto, a su vez, genera la constitución de otro entorno familiar, generado, habitualmente, por una nueva relación de pareja, en la que los miembros de los distintos grupos previos deben convivir, o por lo menos relacionarse más o menos con frecuencia.

La Familia Ensamblada describe que las familias transformadas resultantes de segundos o ulteriores matrimonios comparten algunas características con la familia nuclear, pero presentan ciertas peculiaridades. Se constituyen como un modelo distinto que carece aún de representación definida en el imaginario social.

En estas familias están presentes con mucho énfasis dos (o más) microculturas, cada una con ideas particulares acerca de cómo deben hacer las cosas los chicos en los distintos hogares a los que pertenecen. “Los diferentes conceptos -dice- suelen ocasionar en la vida cotidiana situaciones enojosas si no se manejan con paciencia y con prudencia.”

Y el tema es difícil cuando se trata de la transmisión de valores. Con las nuevas estructuras de convivencia todo resulta más complicado. En una pareja ensamblada, cada uno de los miembros viene con sus valores, aportando la cultura familiar.

Un nuevo modelo de familia

Por lo general en la transmisión de valores van a predominar los de uno de los miembros. Y señalan que las familias viven una especie de batalla buscando un modelo en donde instalarse.
Una familia se separa, entre otras cosas, porque fracasó en sus intentos de hacer compatibles los valores de cada uno de ellos. Frecuentemente los ex esposos adhieren a sus propios valores originales con mayor intensidad cuando han dejado de tratar de incorporar a los del otro”.

Para disminuir los conflictos que pueden originar las diversas maneras de pensar y de actuar ante determinadas situaciones. Los adultos no sólo es conveniente que observen e indaguen qué les pasa con sus propias familias de origen sino que además, a partir del diálogo realicen acuerdos sobre los diferentes temas y negocien las respuestas y conductas por seguir si no hay coincidencias, del conflicto siempre se aprende. Es preciso concederle el papel de una oportunidad.
Hablando de la familia hoy, es imprescindible pensar en la compleja trama de relaciones de la red familiar porque es en esta multiplicidad de subsistemas familiares en las que un niño crece, donde tomará sus valores de referencia. La pareja conyugal anuda en el presente la historia vincular de ambos que puede involucrar hijos de cada uno, de uniones anteriores y a los que se sumarán los hijos en común. Para los hijos, cada constelación familiar tiene una versión por duplicado, ya que se jugará una con cada progenitor.

Sobre los valores, la transmisión vertical no se verifica por la declamación de los mismos. Discursos, explicaciones, conversaciones, charlas, provocan un efecto de estupor seguido de distancia cuando lo que bien intencionadamente se quiere transmitir no está en la atmósfera cotidiana de lo que ese chico o joven vive con el adulto.

En la actualidad, el pasaje de valores aparece cargada de una exigencia secundaria. Los niños y los jóvenes piden a sus padres coherencia, que el pregón venga acompañado de la vivencia de esos valores. Si hablamos de una familia ensamblada, esta petición se vuelve más implacable.

Familias nucleares, uniparentales, que viven juntas o separadas, cerca o lejos, que se vean poco o mucho, cualquiera sea su forma, como dice Robin Williams en la película Papá por siempre: “Lo que une es el amor. Y si hay amor siempre habrá una familia en tu corazón”.

Madres primerizas y sus preocupaciones

Madres primerizas y las preocupaciones a las que se enfrentan en los primeros meses de vida del niño

Tener un hijo cambia por completo la visión del mundo y de la vida, todo pasa a un segundo plano y el nuevo miembro de la familia pasa a ser el centro de atención. Esto sucede en todos los casos, pero en especial en las madres primerizas, que muchas veces tienen que enfrentarse a problemas y situaciones con los que nunca se han encontrado. De su resolución depende el bienestar y la felicidad del niño, por lo que es esencial conocer los cuidados que necesita el pequeño y saber cuáles son las preocupaciones más comunes para no obsesionarse durante los primeros meses de vida del niño. (Ver. Evolución del niño en los primeros 12 meses de vida)
No son pocas las mujeres que en estos primeros meses de vida de su hijo se preguntan ¿estaré siendo buena madre? y centran todo lo que rodea su vida en aprender a ser mejor madre.

Madre con hijo en brazosUno de los mayores retos al los que se enfrenta una madre primeriza es la lactancia. El agobio maternal por no poder amamantar a sus hijos o por no tener suficiente leche es uno de los más habituales. No obstante, se ha comprobado que la mayor parte de las dificultades en la lactancia están relacionadas con la técnica a la hora de dar el pecho, porque la madre no está bien posicionada o porque el agarre del bebé al pecho es inadecuado. Se recomienda que el mentón del bebé toque el pecho y se posicione enfrentado a la madre, succionando sobre todo por la parte inferior. La madre debe estar cómoda y sobre todo libre de presiones, porque el factor psicológico también influye, y si existe una preocupación por no tener leche, puede que la lactancia no sea del todo satisfactoria.

Otra cuestión importante durante los primeros meses de vida es la higiene del bebé y la obsesión por los gérmenes. Lavar al bebé cada día y esterilizar los biberones o chupetes es algo esencial para evitar problemas. Pero tampoco conviene obsesionarse con ello, y es lo que le ocurre a muchas mamás primerizas, que por temor o desconocimiento lavan compulsivamente a sus pequeños o esterilizan una y otra vez los biberones aunque no se hayan utilizado. Los gérmenes están ahí, y hay que evitar que los bebés enfermen debido a ellos, o se contaminen los elementos que van a estar en contacto con los niños. Pero no es necesario limpiar sobre limpio, ni comportarse de un modo obsesivo-compulsivo respecto a este tema. No hay que olvidar las preocupaciones que tienen las madres a la hora del baño, relacionadas sobre todo con la temperatura del agua o con la posibilidad de que el niño resbale o se haga daño en la bañera.

En lo relativo al sueño del bebé, las madres primerizas también se encuentran con dudas y preocupaciones normales, al no haberse enfrentado nunca a esta cuestión. Es habitual tener miedo a que el bebé se posicione boca abajo, cuando lo recomendable es que duerma boca arriba para evitar problemas. No obstante, se recomiendan los cambios de posición para que el apoyo de la cabeza no sea el mismo durante toda la noche. El mejor lugar para que duerma el bebé es su cuna, pero por miedo a que se caiga de ella muchas madres optan por el ‘colecho’, es decir, compartir la cama de los padres con el bebé. Esto no es aconsejable porque inconscientemente se puede hacer daño al niño. Asimismo, cuando el bebé llora por la noche muchas madres se desesperan porque no entienden si se debe a que tiene hambre, si es porque no puede dormir, porque no está cómodo o porque le duele algo. Conviene no alarmarse a las primeras de cambio y comprobar cada posible causa hasta que el niño deje de llorar.

En definitiva, el cuidado del bebé durante los primeros meses de vida ha de ser constante, pero sin preocupaciones ni obsesiones que impidan disfrutar de cada segundo de tu hijo, de cada pequeño paso que dé. Las mamás primerizas tienen que saber que en el punto medio está la virtud, por lo que conviene estar pendiente en todo momento de los bebés, pero dejando que la naturaleza siga su curso, viéndolos crecer sanos y felices.

¿Cómo afecta el divorcio de los padres al aprendizaje de los niños?

Cuando el divorcio señala el punto final del matrimonio, una de las mayores preocupaciones de los padres es la relacionada con los efectos que esta decisión tendrá sobre sus hijos. Esta es una de las cuestiones que casi siempre transmiten los padres al despacho de abogados de divorcio en Madrid del bufete G. Elías y Muñoz. Como nos comenta, en numerosas oportunidades resulta extremadamente angustiante dar este paso, ya que el desmembramiento de la familia da lugar a una etapa de duelo que afecta emocionalmente a todos los integrantes. El caso de los niños es especialmente delicado y dependerá de varios factores la repercusión que esta circunstancia tenga sobre sus vidas.

Los motivos que originan la ruptura y la manera en que se la aborda son elementos que gravitan notablemente en las reacciones que los niños experimentan. Con cierta frecuencia, los pequeños suelen creerse responsables de la separación de sus padres, una fantasía que debe ser desterrada rápidamente, explicándoles con claridad lo erróneo de ese pensamiento. Este es solo un ejemplo de las ideas con las que los niños intentan encontrar respuestas a todas las preguntas, dudas y temores que surgen en un momento de vulnerabilidad como lo es el divorcio de sus progenitores. Es por ello que resulta imprescindible conversar con los hijos acerca de todas las cuestiones relacionadas con la situación, todas las que estén en condiciones de comprender, sin avanzar en asuntos de la intimidad de la pareja o puntos de conflicto que conforman el universo de los adultos. Buscar el asesoramiento de especialistas para aprender a tratar el tema con los niños resulta una herramienta de gran ayuda. Los divorcios en los que existen enfrentamientos y disputas evidentes serán, sin dudas, más difíciles de sobrellevar para ellos.

Es natural que durante el período posterior al divorcio los niños manifiesten ciertas perturbaciones psicológicas, emocionales o físicas. Es preferible, incluso, que estos síntomas aparezcan, ya que de este modo podrán ser percibidos y atendidos. Se trata de una época de cambios profundos, caracterizada por la necesidad de adaptación a la nueva realidad. Una etapa de crisis para la cual el organismo está preparado, siempre y cuando no se extienda indefinidamente en el tiempo. Por lo tanto, y dentro de los límites esperables, es normal que los pequeños atraviesen una fase de estrés en la que deben ser acompañados y contenidos por los adultos. Algunos de los desajustes más frecuentes son las alteraciones alimentarias y del sueño, desórdenes afectivos y de conducta, como así también los trastornos en el desarrollo evolutivo y en el aprendizaje escolar.

Uno de los principales problemas que se presentan como obstáculos para el aprendizaje escolar es el relacionado a la falta de concentración. El niño no atiende a las explicaciones de su maestro, se encuentra como ausente, parece no manifestar el mínimo interés por estudiar, no responde a los constantes requerimientos de participación en clase. Si es interrogado por el docente, no sabe qué contestar y en su mirada se advierte una total desconexión con lo que está ocurriendo en el aula. Sucede que su atención está dirigida exclusivamente a los pensamientos relacionados con el divorcio de sus padres: inquietudes, miedos, preocupaciones, inseguridad, expectativas, angustia y cada una de las emociones que lo embargan en esos momentos. No cuenta con suficiente “espacio mental” para destinarlo al estudio porque existen cuestiones prioritarias que lo ocupan. Esta dispersión de la concentración impacta, entonces, en el aprendizaje, provocando desajustes, disminución del rendimiento y, en algunas ocasiones, generando el fracaso escolar. Es importante señalar que esta situación no solo puede surgir como consecuencia de un divorcio, sino que es habitual que se presente en casos de víctimas de violencia o abuso, emergentes de hogares violentos o niños con necesidades básicas insatisfechas, especialmente.

Por lo general, estas y otras manifestaciones de desórdenes emocionales son señales de alarma transitorias y susceptibles de ser revertidas con éxito. Para ello es fundamental la actitud comprensiva y la contención de ambos progenitores, aunque ya no habiten en el mismo hogar. Siempre es recomendable consultar con especialistas en el tema y mantenerse en estado de alerta frente a cualquier cambio que pudiera observarse. De la edad de los hijos dependen en gran medida las reacciones y las exteriorizaciones del duelo por el divorcio de los padres. El esfuerzo por mantener relaciones sanas, pese al cambio de configuración familiar, favorecerá la recuperación afectiva de todos los integrantes, incluidos los niños.