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LA INTEGRACIÓN DE NIÑOS Y NIÑAS EN LOS CAMPAMENTOS DE VERANO

Las vacaciones de nuestros hijos están a la vuelta de la esquina. Ya lo sé… ¡Que no cunda el pánico! Seguro que hay un sitio adecuado al niño. Es el momento en el que surgen mil y una dudas sobre el bienestar de nuestro pequeño: ¿comerá y dormirá bien? ¿se sentirá sólo? ¿nos echará de menos? ¿se aburrirá? ¿estará seguro?… Pero, sin duda, hay una pregunta que nos ronda en la cabeza: ¿se integrará bien con el resto de los niños y los monitores?

Nuestros hijos son más fuertes y autónomos de lo que creemos. Y el campamento será la prueba definitiva que lo confirme. Una vez que ya tengamos elegido el campamento, intentaremos visitar las instalaciones, hablaremos con los monitores y resolveremos todas las dudas que tengamos.

DECIRLE ADIOS

Es el momento más temido: la separación. Nuestro hijo está a punto de comenzar una aventura y esta vez no le vamos a acompañar. Así que debemos transmitirle seguridad y todo nuestro apoyo. Contestaremos a todas sus preguntas y  temores. No va a estar nunca sólo, si no rodeado de otros niños y sus monitores.

EN EL CAMPAMENTO

Llega la hora de la adaptación. Esto depende lógicamente del carácter de cada niño, ya sea tímido, sociable, extrovertido y más o menos comunicativo…  pero todos los expertos coinciden que le llevará dos o tres días hacerse a su nueva vida en el campamento. Tened en cuenta que son nuevos horarios y rutinas diferentes, junto a niños y adultos que está empezando a conocer.

Cada campamento tiene una metodología distinta. Pero sin duda encontramos un denominador común: la igualdad entre niños y niñas y que se integren perfectamente en el grupo.

¿Cómo se consigue la integración de los niños en un campamento de verano?

Desde los Campamentos Aventurama nos cuentan que la integración es importante que se haga desde la diversidad porque cada niño es distinto, teniendo en cuenta sus gustos e inquietudes. Las actividades que organiza el centro deben ser iguales para todos, ya sean deportivas, de cocina, de baile, idiomas o de multiaventura. Todos deberán tener las mismas oportunidades.

La convivencia las 24 horas ayuda a que nuestros hijos compartan con otros niños momentos de ocio y obligaciones. Poco a poco irán creando lazos afectivos con otros compañeros de su edad. Algo fundamental para que el crío se sienta a gusto e integrado en el grupo.

Desarrollando otras habilidades sociales. Tendrán que ser más responsables con sus cosas: recoger su ropa, organizar su habitación, hacer la cama, poner la mesa o cuidar su higiene diaria.

Se afianzan otros valores. A través del juego y de la mano de los monitores, nuestros hijos aprenderán a convivir, compartir, ser más tolerantes o respetarse unos a otros.

Un ejemplo lo encontramos en los tradicionales grupos de Scouts. En España llevan 100 años ofreciendo como alternativa de ocio la promoción de la solidaridad, la paz y la integración en la Naturaleza. A través de sus “Campamentos Interculturales” promueven la integración de los niños, niñas y jóvenes inmigrantes en riesgo de exclusión social.

Sea un campamento u otro, la finalidad es que todos, niños y niñas, puedan disfrutar y demostrar sus aptitudes, sus gustos y su talento. A la vuelta, muchos padres aseguran que sus hijos han cambiado, se han hecho mayores. ¡Ojalá pueda decir yo lo mismo este verano! Ya os contaré….

Cómo elegir bien un campamento de verano para niños

Elegir un campamento de verano para un hijo puede ser una tarea complicada, difícil y, en algunos momentos, hasta abrumadora. Y es que hay infinidad de opciones y, como resulta lógico, la intención de los padres siempre es ofrecer el campamento que mejor se ajuste a los gustos del pequeño y, por supuesto, el que ofrezca seguridad, actividades adaptadas a la edad del niño y a sus habilidades físicas.

Desde Aventurama Madrid, empresa especializada en la organización de campamentos de verano, nos dan algunos consejos con los siguientes pasos que describimos a continuación:

Paso 1.- Hablar con el niño o la niña. Conocer de antemano si el pequeño está a favor de ir a un campamento nos permitirá ahorrarnos renuncias, rabietas, estados de ansiedad o hasta un sentimiento de nostalgia cuando todo esté en marcha. El momento más recomendado para hablar con el niño del plan de ir a un campamento es, sin duda, las horas de la noche, antes de irse a la cama y cuando pueda estar más tranquilo y receptivo. Es importante también que al pequeño se le formulen las preguntas adecuadas sobre el tema y que comprenda las implicaciones de cada una de ellas. Ésto es, abordar cuestiones como qué tipo de campamento es el que resulta de su preferencia, cuánto tiempo le gustaría quedarse en él y en qué experiencias le gustaría participar. El abordaje del tema ha de ser en todo momento positivo, al tiempo que hay que quitar toda sensación de obligación.

– Paso 2. Elegir el campamento. Con la información de las preferencias del niño, lo siguiente es elegir el lugar más adecuado. Para ésto, no está de más preguntar a amigos, familiares y a vecinos y conocer cómo lo pasaron sus hijos y qué valores les transmitieron. Internet y sus foros también puede ser un buen punto de apoyo para descartar o incluir opciones de campamentos. Como consejo añadido, no hay que dejar a un lado en ningún momento el espíritu crítico sobre las condiciones del campamento cuando, como es natural, se desea lo mejor para un hijo.

– Paso 3. Conocer el programa del campamento. Cada campamento de verano tiene su programa particular, su filosofía, y conocer qué actividades se realizan y cómo se estructura el tiempo es algo que no hay que olvidar a la hora de analizar la opción más adecuada. Algunos programas ponen su énfasis en las actividades de grupo, otros, en cambio, se centran más en una amplia variedad de actividades bastante individualizadas. También hay campamentos cuyas actividades se basan en los deportes y resultan muy competitivos, otros, por contra, proponen encuentros con un perfil más académico y los hay por supuesto que tienen ofertas mixtas que resultan combinaciones perfectas.

– Paso 4. Confirmar que el campamento reúne todas las exigencias legales  (Ver. http://www.injuve.es/sites/default/files/9138-06.pdf). Nos referimos a la cobertura de los seguros, a que esté reconocida su actividad por la comunidad autónoma o por un organismo afín de carácter público y que la información sobre ese reconocimiento esté debidamente actualizada. Es igualmente fundamental conocer la titulación de los monitores y socorristas, su número, las condiciones que se relacionan con la atención médica, las de seguridad, los regímenes de transporte y de las salidas concertadas y los protocolos de intervención en caso de emergencias. Informarse en Internet sobre lo que se dice del campamento que es de nuestra preferencia, nos puede proporcionar más información útil.

– Paso 5. Condiciones especiales. Si el niño o la niña necesitan de condiciones especiales para su estancia, es básico saber cómo se van a atender en el campamento de verano. Hablamos de alergias, de intolerancias alimentarias, y, en su caso, de ayudas a la discapacidad.

– Paso 6. Condiciones de la convivencia. Hay que preguntar por las normas del campamento elegido, por sus códigos disciplinarios, por la rectitud con la que se llevan a cabo las faltas de los pequeños y, especialmente, por la forma en la que se traslada la justicia a la comunidad del campamento. Si se hace huyendo de críticas innecesarias que puedan llevar mal niños tan pequeños. Y conocer el grado de asertividad con el que se lleven estos temas.

– Paso 7. Reunión con la dirección. Un último paso puede, o, más bien, debe ser el de reunirse con el responsable del campamento de verano, quién debe proporcionar respuestas a los puntos recogidos anteriormente.

Como se puede ver, se trata de conocer las condiciones en las que el niño o la niña van a disfrutar de lo que puede ser uno de los momentos más recordados de su infancia.

Feliz campamento de verano.